Revista sobre educación y liderazgo educativo DYLE Nº2

DYLE Nº2

Monográfico

La escuela rural en Castilla La mancha

María Dolores López Sanz

Viceconsejera de Educación, Universidades e Investigación

Castilla la Mancha es una región con una extensión superior al BENELUX y una densidad de población del 6,5 de aquellos territorios. Estos datos por sí solos hablan de las dificultades y los recursos necesarios para prestar el ser servicio educativo. También explican el esfuerzo que la administración debe realizar para mantener las escuelas rurales en lo que se refiere a ratios, formación y condiciones de trabajo del profesorado e infraestructuras. La institución educativa en el medio rural es el instrumento clave para defender y garantizar su identidad colectiva y cultural y para el arraigo de la población.

Palabras clave: escuela rural, formación y condiciones de trabajo, infraestructuras

Descripción geopolítica de Castilla-La Mancha

Castilla-La Mancha es una comunidad eminentemente rural, con una población muy envejecida y dispersión de municipios. Pese a estar situada en el centro del país en medio de dos núcleos económicos importantes, cuenta con 5 provincias muy desiguales en cuanto al tejido social y empresarial.

Según el Instituto Nacional de Estadística en 2017 contábamos con 2.031.479 habitantes, repartidos en 79.463 Km2, lo que supone el 15,7% del territorio español, por lo que la densidad de población es de 25,5 h/Km2, una de las más bajas de España. Contamos con 919 municipios, y lo significativo es que el 91,8%cuentan con menos de 5000 habitantes, y de esos 919, el 69,6% tiene menos de 1000 habitantes.

Existen dos grandes focos de desarrollo localizados en el Corredor de La Sagra y el Corredor del Henares con necesidades de escolarización a las que hay que dar respuesta. Por el contrario, en el medio rural sufrimos la merma de población.

Centros educativos

En lo que respecta al ámbito educativo, en nuestra comunidad contamos con 1.154 centros educativos de los cuales 998 son públicos, 126 son concertados y 30 privados. Los 400 centros ubicados en las poblaciones menores de 5000 habitantes representan el 34,7% del total.

Los Centros Rurales Agrupados (CRA) y centros incompletos cubren la oferta educativa en poblaciones de 1000 o menos habitantes, en pocos casos hay oferta educativa de secundaria o régimen especial. Contamos con 77 centros de este tipo, con unidades en 327 localidades, donde reciben educación más de 8 mil alumnos, que, a su vez, son atendidos por 1500 profesores. Además, disponemos de 106 centros incompletos. En total se atiende a 433 municipios, lo que supone el 67,7% de las poblaciones menores de 1000 habitantes de la región.

La educación para personas adultas en la zona rural es atendida por aulas que dependen de centros cuya cabecera está en localidades de más habitantes. Este curso contamos con 46 aulas en funcionamiento. En Castilla-La Mancha el 22,1% del alumnado está escolarizado en municipios de menos de 5000 habitantes.

Medidas tomadas respecto a personal y centros

Ante esta realidad se hace imprescindible adoptar medidas que garanticen la oferta educativa en estas zonas.

La primera medida tiene que ver con las ratios. Hablar de ratio en la escuela rural nos lleva en primer lugar a fijar el número mínimo de alumnos y alumnas que se necesitan para abrir o mantener una escuela rural abierta.

En el curso 2012-2013, en Castilla-La Mancha, se cerraron más de 70 escuelas que contaban con 11 o menos alumnos, modificando la Ley de Educación de 2007 que permitía mantenerlas abiertas con un mínimo de 4 alumnos. Esta medida afectó a cerca de 600 alumnos y más de 70 municipios. El resultado, palpable y casi inmediato es que la medida acrecentó los problemas de despoblamiento de dichos municipios y su comarca.

En 2015 se retomó el número mínimo de cuatro alumnos para la apertura de las escuelas rurales y de las más de 70 que cerraron tan solo se recuperaron 22 ya que la despoblación había hecho mella en esas localidades y no había población escolar suficiente para su reapertura.

La ratio media alumno/profesor en los centros públicos varía desde 4,6 en municipios de hasta 500 habitantes, el 6,8 en los municipios de hasta 2000 habitantes frente al 12,1 en los municipios de más de 5000 habitantes.

Además de las ratios por unidad para mantener una escuela es preciso contar con ratios adecuadas para la generación de unidades mixtas, teniendo en cuenta las ratios por unidad, pero también el alumnado que las conforman, computando por separado el alumnado de infantil y primaria.

La segunda medida tiene que ver con la estabilidad de puestos de trabajo y plantillas. La imagen del maestro de pueblo, un poco nostálgica, que vivía dentro de la escuela hace tiempo que no existe. Hoy muchos de ellos viven en las ciudades y se desplazan a diario. El porcentaje de profesorado interino en la zona rural es del 24, 1%, dato muy superior a la media autonómica que se sitúa en torno al 18%, llegando al 35% en los municipios de menos de 2000 habitantes.

Para reducir esta diferencia se incentiva el trabajo en la escuela rural mediante el pago de un complemento específico por destino en CRA, la reducción horaria por los desplazamientos realizados y pago del kilometraje al profesorado itinerante. Además, se está desarrollando un plan de estabilización que permita reducir, mediante procesos de acceso a la función pública, la tasa de interinidad al 8%.

La plantilla orgánica de los centros rurales cuenta con profesores tutores y profesores especialistas. Además, cuentan con recursos para mejorar y hacer más efectiva la inclusión del alumnado. En los dos últimos cursos hemos aumentado este personal un 6,42% en las zonas rurales mientras que en los municipios de más de 5000 habitantes el aumento ha sido del 5,37%.

Las ratios en los centros rurales suelen ser bajas por lo que es difícil que tengan apoyos en educación infantil hasta que se implanten en todos los centros atendiendo solo al número de unidades y no a las ratios.

EL reconocimiento del puesto de difícil desempeño en diferentes tipos de centros, no solo en los de ámbito rural, ha hecho que no sea un gran atractivo para los docentes, además la movilidad que permite la participación en el concursillo y las numerosas comisiones de servicio de diferente tipología, han contribuido a la inestabilidad de las plantillas en los CRAs y centros incompletos.

La tercera medida tiene que ver con nuestro plan de formación ya que el desarrollo de la escuela rural es uno de sus ejes. Las escuelas rurales se han convertido en auténticos laboratorios de innovación, principalmente por su enseñanza individualizada que favorece la integración social y brinda oportunidades de progreso a quienes residen en esas zonas.

No contamos con fórmulas mágicas para atender al alumnado del medio rural, por lo que hay que formar al profesorado de una manera integral y en numerosas competencias y metodologías alternativas.

Impulsamos asimismo la formación en los propios centros para atender mejor a sus necesidades concretas, bajo la modalidad de seminarios, grupos colaborativos o grupos de trabajo. Pero también es imprescindible la participación de centros rurales en jornadas de intercambio de buenas prácticas.

La cuarta medida tiene que ver con la implantación de programas educativos en las escuelas rurales. Todas las convocatorias de programas educativos generales contemplan la participación de todos los centros, independientemente del entorno donde se enclavan. En algunas convocatorias se prima en la valoración la participación de Centros Incompletos y CRAs, como por ejemplo en las estancias en los programas de inmersión lingüística en territorio autonómico.

En algunos programas, como los lingüísticos, la participación de los centros rurales es menor que la de los centros situados en otros entornos. El motivo de esta baja participación tiene que ver con la interinidad del profesorado de estos centros. Hay que seguir implementando medidas que favorezcan su participación.

Participación educativa

Resulta imprescindible fomentar el asociacionismo y el dotar a las AMPAs de recursos que hagan posible la convocatoria de actividades extracurriculares para el alumnado afincado en la zona rural, después del horario lectivo.

Desde el Consejo Escolar Regional hemos convocado actividades de formación dirigidas a las familias para mejorar su implicación y participación efectiva en la vida de los centros.

Se han retomado las ayudas a estas asociaciones que fueron suprimidas en la legislatura anterior. El 39,63% del importe total ha sido destinado a AMPAs de localidades menores de 5000 habitantes.

Financiación e infraestructuras

Indudablemente otro de los problemas importantes que plantea la Escuela Rural es el coste de mantenimiento.

En el curso 2016/17 el coste medio por alumno en una población de menos de 500 habitantes fue de 8.488,86 € mientras que en un municipio de más de 5000 habitantes es de 3.220,22 €. Como puede comprobarse llega casi a triplicarse la diferencia de coste.

Considerando que en Castilla-La Mancha un 22,1% de nuestro alumnado está escolarizado en zonas rurales, a comparación del 2,27% de la Comunidad de Madrid o el 12,34% de media española y si añadimos el coste añadido que implica la dispersión de la población, podemos concluir que, para prestar el servicio educativo en Castilla-La Mancha necesitamos 3.136 profesores más, o lo que es lo mismo, 140 millones de euros más que la Comunidad de Madrid, o que necesitamos 586 profesores más que la media española, o sea 26 millones más.

Esta circunstancia no está, sin embargo, perfectamente reflejada en los criterios de distribución de la participación en los ingresos del Estado, dentro del mecanismo de la financiación autonómica, lo cual es, sin duda, un inconveniente importante a la hora de avanzar en la mejora de la educación en la zona rural.

La red de transporte es otro coste importante a considerar. Dado que de los 919 municipios de Castilla-La Mancha, sólo 137 cuentan con un centro de Secundaria, tenemos que disponer de más de 1.000 rutas en las que se transportan diariamente más de 23.000 alumnos y alumnas, con un coste superior a los 28 millones de euros.

Por lo que se refiere a las infraestructuras, la realidad es que los centros escolares en las pequeñas localidades, están muy envejecidos y necesitados de importantes reformas y, muchas veces, carentes de instalaciones complementarias, como deportivas o bibliotecas.

Sea como fuere en cada caso, es recomendable que las instalaciones deportivas y las bibliotecas tengan un doble uso: educativo y cívico, para la comunidad escolar y, en su conjunto, para la comunidad ciudadana.

El Gobierno de Castilla-La Mancha aprobó un procedimiento de gobernanza de la Inversión Territorial Integrada (ITI) en la provincia de Cuenca, Guadalajara, las Sierras del Segura y Alcaraz y las comarcas Campo de Criptana, de Talavera y de Almadén. El objetivo de estas inversiones es la recuperación sociodemográfica de estas zonas. La inversión educativa se centra, entre otros aspectos, en el desarrollo de infraestructuras. A partir de su aprobación, existe la obligación de destinar necesariamente a estas zonas, más de un 25% de los fondos asignados a la Comunidad Autónoma vía FEDER o Fondo Social Europeo.

Conclusiones y aspectos de mejora

Con todo lo expuesto hasta este punto llega el momento de afirmar que la escuela rural existe y, además, que la inversión en su puesta en marcha y mantenimiento tiene futuro en sus diferentes modalidades.

No obstante, el futuro de la educación en el medio rural resulta incierto. No se trata sólo de una problemática en manos de los servicios educativos, sino que hay que considerar otros sistemas como el productivo, demográfico, ambiental, cultural, territorial, etc.

La prosperidad de la población se ve afectada por la participación en proyectos globales que contemplen el desarrollo integral, armónico y sostenible de la zona en la que viven.

La institución educativa en el medio rural es el instrumento clave para defender y garantizar su identidad colectiva y cultural. La escuela resistencia cultural, pues valora el saber local. Es la responsable de conservar el patrimonio natural e histórico recuperar y conservar las tradiciones y los valores de la zona. También permite despertar el sentimiento de pertenencia. La presencia, o no, de la escuela rural, por sí misma, es motivo para la fijación de la población en el territorio o para el desarraigo y la tristeza que implica la despoblación.

Hay más argumentos por los que defender las escuelas rurales: son entornos idóneos y espacios de renovación pedagógica, que refuerzan la identidad profesional de los docentes en términos de investigación e innovación educativa. En la escuela rural se suceden las condiciones necesarias para crear un espacio de investigación: bajas ratios y relaciones cercanas con el alumnado y las familias. El profesorado en las escuelas rurales atiende a estudiantes diversos en situaciones diferentes con la misma calidad que puede ofrecerse en las escuelas urbanas, ya que reflexiona continuamente sobre su quehacer diario, investiga sobre el mismo y tiene la posibilidad de poner en marcha un currículo que entiende como un proyecto de trabajo. La labor que se realiza en estas escuelas pequeñas es tan relevante que se puede afirmar que son las pioneras en el tratamiento a la diversidad y en el seguimiento individualizado de sus alumnos y alumnas.

Propuestas de mejora:

  • Adecuada dotación de profesorado de las escuelas rurales
  • Promover actividades extracurriculares.
  • Dotar de servicios complementarios con ratios inferiores a las establecidas, con carácter general, para otros centros.
  • Mantenerlas abiertas con tres alumnos o alumnas.
  • Incentivos económicos para el profesorado: complementos y mejora del acuerdo de itineranticas.
  • Revisar criterios de la puntuación por difícil desempeño.
  • Mejorar la conectividad en estas zonas.
  • Reconsiderar la financiación autonómica por parte del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes.

En resumen, la escuela rural es uno de nuestros grandes desafíos. Por ella, pasan buena parte de los elementos de reflexión en la gestión de lo público. Al hablar de escuela rural, hablamos de demografía, de ordenación del territorio, de concepción de la convivencia, de servicios públicos, de oportunidades y empleo, de cultura y de medio ambiente. Obviarla, por tanto, es solapar el porvenir. 243.png

Datos obtenidos del INE, de Delphos y de otras fuentes estadísticas de la Consejería

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