Revista sobre educación y liderazgo educativo DYLE Nº2

DYLE Nº2

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XVII Jornadas FEAE Madrid, Miradas al Aula

José Manuel Cabada Álvarez

Presidente FEAE Madrid

El día 29 de abril, se iniciaron con una Mesa de Debate, en la que Mariano Fernández Enguita, planteó la Hiperaula. La definió como un concepto que sintetiza la idea de que hay que romper, es posible romper y ya se está rompiendo con la vieja escuela centrada en el aula. El aula hoy no solo es un lugar, sino toda una organización de espacios, de tiempos, de las distintas actividades, de las relaciones entre alumnos y con los profesores, donde profesores y alumnos aprenden juntos y unos de otros, manejando la información que reciben y la que buscan del pasado para vivir el presente y del presente para orientarse para un futuro no previsible. Se trata de un espacio amplio y lo más abierto, con dos profesores o más, con alumnos de varios grupos, con flexibilidad para atender al grupo, a los distintos equipos o al alumno; con ello los profesores amplían y diversifican su trabajo y cualificación profesional y los alumnos se interesaban e implican en la producción y creatividad con las interrelaciones en los equipos y grupos de trabajo. Ha diseñado el Hiperaula de la Universidad Complutense de Madrid, en la Facultad de Educación, que puede visitarse con solicitud previa.

Pedro Uruñuela, presentó, La gestión del aula, que es algo más complejo que dar clase y supone el protagonismo claro del alumno. Los elementos clave para la gestión del aula, han de ser: las relaciones interpersonales, que definen el clima del aula, construyen el grupo y los grupos, la relación con los profesores del aula y la gestión de los conflictos; los “motores” del alumnos, sus emociones y sus motivaciones; los “elementos internos “del aula, lo que se planifica, los equipos de trabajo, lo que se produce y la evaluación y autoevaluación. Hace un análisis de las conductas disruptivas, cuya parte visible son los comportamientos inapropiados que dificultan el aprendizaje y el trabajo de alumnos y de profesores, pero insiste en la importancia en la parte más invisible de esas conductas disruptivas, la raíz de ese comportamiento visible. Como sugerencias y pautas de actuación en la gestión del aula, propone: el papel activo del alumno en la gestión del aula; la atención a las emociones y motivaciones, y la inteligencia para manejarlas; el trabajo constante para la motivación del grupo y de cada alumno; los cambios y ajustes curriculares para flexibilizar los contenidos ajustándolos a las competencias necesarias; los cambios organizativos en los que primen el trabajo en equipo y en grupos; la elaboración de normas consensuadas desde planteamientos democráticos y de escucha; y de cómo responder y resolver las conductas disruptivas.

Marta Nieto, Profesora de IES manifiesta que sigue las pautas planteadas por Pedro Uruñuela ya que trabaja en la Zona Sur de Madrid y allí tuvo lugar la investigación y datos para el libro, la Gestión en el Aula.

Lea Plangger, Maestra en un CEIP apuesta por la motivación y la innovación en su aula, y el plantearse nuevos objetivos apoyándose en sus trabajos en el grupo Atlántida y en las clases que imparte en la Universidad Complutense.

El día 6 de mayo, inicia la Mesa Debate, María Antonia Casanova, La evaluación educativa en la diversidad y en contextos inclusivos. Plantea una serie de reflexiones ¿la evaluación sirve para conocer las posibilidades de los alumnos?¿Apoya el desarrollo y ajuste del programa?¿Mejora la calidad del sistema educativo?, para qué queremos evaluar¿ Para condicionar los procesos de aprendizaje? ¿Para comprobar los resultados obtenidos?¿Para marginar a los “diferentes”? Si la repuesta es NO, tenemos que cambiar el concepto de evaluación: la evaluación es para conocer mejor al alumno y para detectar sus fortalezas y debilidades; para ajustar la forma de enseñar; para valorar los progresos en función de sus posibilidades; para conseguir que todos se desarrollen e incorporen dignamente a la sociedad. En síntesis, para atender a la diversidad del alumnado; incorporar la equidad al sistema educativo; mejorar la calidad del sistema educativo.

Alejandro Iborra, desarrolló La evaluación desde la concepción del aprendizaje visible y transformacional. En su contexto subjetivo se definió como un constructivista evolutivo, con tendencia en los últimos años al constructivismo social y por ello su dedicación a la investigación de carácter ideográfico, dinámico, atendiendo a los procesos, a la interpretación de los significados, a la inclusión del contexto.

El poder de la evaluación configura el curriculum, la enseñanza y el aprendizaje. Enumera tres maneras diferentes de evaluación: evaluación del aprendizaje; evaluar para aprender; evaluación como aprendizaje, y cierra “Dime cuál es tu concepción del aprendizaje y te dirá como evalúas”. Apuesta por el aprendizaje visible, colaborativo y transformacional que depende sobre todo del feedbak formativo, como proceso dinámico y cambio cualitativo, pero no del profesor hacia los alumnos sino de los alumnos hacia el profesor.

Juan José Reina, presentó La Evaluación Externa al alumnado de la Comunidad de Madrid. Afirmó que la evaluación educativa es concebida como un componente fundamental de cualquier política pública en educación y que por ello ha de referirse al alumno, a los centros educativos, al profesorado a los programas, al sistema educativo en general y también se apuntó a la Administración educativa. Sin embargo, en nuestro país, la práctica totalidad de la evaluación se aplica al alumno y de la misma se pretenden sacar conclusiones sobre el sistema educativo en su conjunto.

El modelo de evaluación de la Comunidad de Madrid, es el que serviría y ha servido para el desarrollo de la LOMCE:

Pruebas de conocimientos y destrezas (CDI), para los alumnos de 6 de Primaria y toda la Secundaria; Evaluación individualizada a todos los alumnos de de 3º Y 6º de Primaria y 4º de la ESO; Pruebas de evaluación diagnostica de la LOE, que se mantienen pero con peligros de sus fines; Pruebas PISA.

Los aspectos positivos que pretenden estas pruebas pueden dar alagunas pistas de mejora pero ni importantes ni claras. Los aspectos negativos son mayores: confunden examinara con evaluar, subordinan la evaluación a una calificación, expresan el momento del alumno pero no su realidad, al basarse en estándares para el aprendizaje caen en el riesgo de prepararse para la prueba en vez de aprender y progresar, limitan la capacidad y de profesores y centros docentes al interrumpir sus propuestas y procesos. Concluye alertando de que estas evaluaciones pueden derivar en un peligro-riesgo de estar orientadas u orientarlas a seleccionar, clasificar y segregar en vez de identificar procesos y problemas para poder establecer medidas de mejora. 243.png

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